El reciclado de materiales y el reciclado psicológico

Publicado por Lic. Sofía Gil en

Los residuos son muchas veces mal denominados “basura”, “desechos” o “desperdicios”. La realidad es que no todos los residuos son desperdiciados.

¿A qué nos referimos con la palabra «residuos»? A materiales que alguien ya no utiliza y de los cuales desea deshacerse. Solemos generalizar que una cáscara de banana, una pila de diarios viejos o un plato de vidrio roto, lo son . Ya que a estos materiales, en la mayoría de las culturas y salvo que vivamos del reciclado, solemos considerarlos como algo sin valor.

Sin embargo, de estos materiales podemos obtener por ejemplo tierra compostada, papel reciclado, nuevas botellas de vidrio, respectivamente. Podemos obtener ventajas ambientales, económicas y hasta sociales si miramos con cariño los residuos sólidos que descartamos, tanto reutilizandolos (dándole a cada objeto un nuevo uso), como así también reciclándolos (cambiando absolutamente su forma de manera tal que pueda fabricarse un objeto diferente).

Ahí radica el secreto del reciclado y de la reutilización. Revalorizar (encontrarle un nuevo valor) a aquello que no nos es útil o que simplemente ya no queremos en nuestras vidas dado que no le encontramos un sentido. Es transformar lo que creemos que no nos sirve, de manera tal que tenga una utilidad, o que posea un valor positivo.

Esto no significa que debamos reciclar o reutilizar y quedarnos con absolutamente todos nuestros materiales , ya que el hecho de que visibilicemos el valor de un material, no siempre significa que debamos aprovecharlo nosotros mismos. Por ejemplo, no quiere decir que debamos fundir el vidrio para hacer nuevos elementos, reciclar papel y cartón en nuestras casas, hacer compost en nuestro patio. Por el contrario, aprovecharemos los materiales de acuerdo a nuestros intereses y posibilidades personales.

Sin embargo, muchas veces reconocemos que este valor podría ser aprovechado por otro, y entonces facilitamos la entrega/ venta de estos materiales a esa persona o cooperativa.

Por lo tanto, una pregunta primordial al hablar de residuos es: ¿Qué valor nuevo se les puede dar?¿Para quién es bueno? ¿De qué manera puedo conectar mis residuos con esa persona?. Este es un desafío que suele recaer en la Gestión de Residuos Sólidos Urbanos, en la mayor parte del país a cargo de los municipios, donde también se involucran varios recuperadores urbanos (mal llamados «cartoneros»), cuyas familias enteras muchas veces dependen económicamente de estos materiales . Claro está, que la revalorización es una herramienta para crear oportunidades. Por eso, es un ejercicio que evidentemente nos podría servir a todos.

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Veremos que en la psiquis humana ocurre algo similar.

A menudo encontramos entre nuestros recuerdos, algunas situaciones que nos generan sensaciones incómodas, frustraciones, vergüenzas, broncas, sentimientos dolorosos y de profunda tristeza, entre otros. En fin, situaciones «indeseadas».

En todos los casos, tendemos a pensar que lo mejor sería que estas situaciones no hayan ocurrido, e incluso borrarlas o descartarlas, ya que cada vez que las recordamos nos generan malestar, debido a lo que representan para nosotros. Pero la realidad es, que en temas emocionales, no podemos meter a una bolsa de consorcio y tirar a la basura aquello que nos pesa.

Viktor Frankl sostenía que no podemos elegir lo que nos pasa, pero sí podemos decidir cómo vivir lo que nos pasa .

Quiero proponerles el ejercicio del «reciclado emocional». Donde la única manera de sobrellevar las situaciones difíciles, es cambiando el «desecho por el provecho». Para ello es fundamental que realicemos una revalorización de nuestro pasado, es decir un cambio de perspectiva.

Les dejo una técnica de bolsillo básica para lograrlo (por supuesto, en los casos de situaciones complejas recomiendo trabajarlas en psicoterapia).

¡Un Abrazo!

Lic. Sofía Gil

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